El teletrabajo ha borrado las barreras físicas entre nuestra vida laboral y personal. A menudo, nos encontramos respondiendo correos a las 10 de la noche porque la oficina está literalmente en nuestro salón. Aprender a desconectar es vital para evitar el *burnout*.
Crea fronteras psicológicas
# 1. El ritual de “desplazamiento falso”
Al terminar tu jornada, sal a dar un paseo de 10 minutos. Esto le dice a tu cerebro que has “salido” de la oficina y que ahora estás en casa, aunque ambos lugares coincidan físicamente.
# 2. Diferencia tus dispositivos
Si es posible, no uses el mismo ordenador para trabajar y para el ocio. Si solo tienes uno, crea perfiles de usuario diferentes en Windows o Mac para separar las aplicaciones y el fondo de pantalla.
# 3. Cierra la puerta
Si tienes la suerte de tener una habitación dedicada, al terminar la jornada, cierra la puerta y no vuelvas a entrar hasta el día siguiente. Si trabajas en el comedor, guarda el portátil en un cajón para que no esté a la vista.
No eres más productivo por estar siempre disponible. Descansar de verdad es lo que te permite rendir al máximo al día siguiente.
